Mostrando entradas con la etiqueta Especulación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Especulación. Mostrar todas las entradas

02 abril 2009

Amigos Toros

Seamos modestos con nuestros amigos osos y todavía no cantemos victoria, miren que aún no hemos ganado este pleito. Resulta que antes con un 20% de incremento o decremento, era suficiente para decretar mercado toro (de alzas) o mercado oso (de bajas). Ahora no!

31 marzo 2009

Conversación con Henkel García

Mi amigo Henkel García me dejó en estos días el siguiente comentario sobre su perspectiva Bearish, lo cual considero una valiosa aportación y por tanto la pongo a disposición de todos. Dice Henkel:

27 marzo 2009

Calculando la Devolución con Fibonacci

El ciclo de alzas terminó ayer jueves 26 de Marzo. Tenemos entonces un recorrido desde 666 hasta 833 en el S&P-500, al cual asignaremos 100 %. Para el cálculo de los posibles niveles de soporte tomaremos el 38, 50 y 62 % de devolución o retracement.

Los niveles de soporte quedan entonces de la siguiente manera:

14 febrero 2009

Es el pasado una buena guía para el futuro ?

Podríamos aceptar que es una guía, pero no necesariamente es buena. Dicen que la historia se repite cíclicamente. Entonces para los mercados financieros esto tiene una interpretación muy precisa: ciertamente los índices fluctúan; adelantan y retroceden constantemente por lo que el resultado es un movimiento de onda (sinusoidal); no perfecto sino distorsionado, pero sigue siendo una onda (ver en google “análisis de Fourier”).

Esta onda oscila alrededor de un ancla la cual es un promedio móvil; para mi gusto, es un movimiento móvil exponencial de 20 días (EMA). El detalle es que el EMA es dinámico por lo que al intentar predecir una reversión a la media, la media ya no está allí donde estaba antes, lo cual resulta en un quebradero de cabeza.

Por lo anterior, yo me inclino a pensar que la respuesta es más bien un no. La historia no es una buena guía sino que pudiera eventualmente resultar en una trampa, en especial en los momentos críticos. Lo que resulte muy familiar -una sensación de ya haber presenciado una situación similar (deja vu)- entonces en esos casos nos aparecerá clarito y evidente lo que el mercado hará a continuación. Pero cuidado: lamentablemente lo evidente ya ha sido descontado y por tanto podríamos quedar decepcionados.

Con esto tampoco estoy diciendo que ignoremos la historia. La historia tiene que ser revisada pero no nos convirtamos en unos esperanzados (ingenuos) seguidores de lo que dice el pasado porque el pasado es ciego y resultaría en la tragicómica escena de un ciego conduciendo a un ciego.

29 enero 2009

Transando de una cierta Manera

Podrá parecer muy extraño pero la verdad es que sólo hay una cierta manera de ganarle al mercado; es de una manera y no de otra. Muy bien, pero si los mercados son siempre cambiantes y debemos permanecer en constante adaptación, ¿cómo es posible semejante afirmación? La respuesta es muy sencilla: el mercado nos derrota a través del cambio. Todo es mutante en los mercados incluso el riesgo.

El artificio para poder medir el riesgo es buscando un sustituto (proxy) a la improbable-posibilidad de determinar el futuro, luego usamos la volatilidad como aproximación al riesgo. Pero la volatilidad la calculamos usando series históricas; pocos saben que es un mal sustituto, pues el pasado pocas veces nos indica cómo será el futuro.

Para aquellos que confían en la volatilidad hay malas noticias: no hay tal cosa como una medida absoluta de la volatilidad. La volatilidad en sí misma es siempre cambiante (Time Varying Volatility), depende de la sección temporal que tomes de una serie interminable de datos. Alternativamente, grafiquen un índice de volatilidad, por ejemplo “VIX” y me entenderán.

¿Y entonces, qué nos queda? Paradójicamente sólo nos queda una alternativa: transar de una cierta manera.

La lógica de la anterior conclusión reside en el hecho que al intentar adaptarnos al esquema siempre cambiante de los mercados, nos volvemos inconsistentes y nos las pasamos ensayando distintas aproximaciones y nunca acertamos el método exacto, justamente por nuestra falta de constancia.

Es así como deducimos que en realidad sólo hay una manera de ganarle al mercado y es transando… de una cierta manera. Les ruego no vayan a pensar que les estoy tomando el pelo; todo lo contrario. Intento transmitir a todo operador financiero un mensaje esencial:

Existe sólo una vía la cual es (… y debe ser) independiente del carácter siempre cambiante de los mercados; de lo contrario estamos cayendo en su juego perverso. Se trata de una manera consistente de conducta. Una manera y solo una! No hay dos. Créanme, tremendo descubrimiento! No lo desechen como si fuese verdad de Perogrullo.

26 enero 2009

La Esencia del Juego financiero

La esencia de este juego se encuentra en el apalancamiento; pero el apalancamiento tiene un costo.

Si no logras resarcir ese costo, te arruinas. Más que ruina, es destrucción de valor o a secas, auto-destrucción.

En especulación debes tomar la dirección correcta desde el principio y mantenerte allí; se necesita coraje para mantenerse. Si no lo logras, por cualquier razón (no importa), entonces o abortas con rapidez o te auto-destruyes.

Si te enredas en razones, posibilidades, proyecciones, esperanzas, probabilidades, etc. has caído en las redes de lo aparente. Esa es la vía del desastre.

Si la dirección falla en levantar vuelo, es insano intentar mantenerse; entre más fuerte luches, más te hundes. Aún más dañino es jugar al juego de los promedios. Cualquier revés a tus expectativas, termina consumiéndote: quedas impotente para ensayar una recuperación.

Así es que llegas al punto en donde no hay otra alternativa: corta las pérdidas, cuanto antes mejor. Si no hay estricto control de riesgo, te auto-destruyes. Puedes que tengas éxito durante años o décadas, pero si en algún momento ignoras las naturaleza diabólica-engañosa de la actividad, te aniquilará justo en el momento menos pensado.

Digo diabólico pues te puede eventualmente llevar a la auto-destrucción. El mecanismo y su correspondiente proceso es muy sutil. Empieza con algo insignificante; una merma que se puede recuperar en un parpadeo. Pero a la mañana siguiente, la cosa ya es más complicada. Es tal que debes promediar para tener algún chance de recuperación. Promedias y aún no logras las tablas. No te queda otra sino esperar. Ya caíste en el juego del tiempo. Ya eres una presa: sufrirás una merma importante en breve.

Cuida mucho no caer en este mecanismo. Solo hay una protección posible: colócate fuera de su alcance; no promedies; corta las pérdidas. Así, habrá un mañana para ti.

06 octubre 2008

La inutilidad de tener la Razón

En estos días que corren, los mercados bursátiles mundiales se encuentran en niveles asombrosamente bajos en relación a como había comenzado el 2008. Es probable que continúen así unos meses más con una trayectoria bastante errática e incluso sigan deslizándose hacia abismos aun más profundos. Lo interesante de esto es que todos sabemos de una manera u otra, -racionalmente u intuitivamente- que, en alguna fecha desconocida en el futuro los mercados se recuperarán igualmente de manera asombrosa.

No importa lo que tarden, eso va a ocurrir y allí podemos estar todos de acuerdo y además tener la razón. Que son tres, que son cinco, ocho, diez o veinte años, eso no importa, lo que importa es que sabemos con absoluta certeza que va ocurrir en algún momento.

Ahora bien, ya que sabemos algo contundentemente verdadero en relación al mercado ¿cómo es que no nos hacemos millonarios en el proceso? La respuesta es que una cosa es saber lo que va a hacer el mercado durante un período dado y otra muy distinta es tener la habilidad de sacar provecho de ese conocimiento.

Puedo demostrar que incluso sabiendo cómo va a terminar mañana el mercado, todavía se necesita de una habilidad extraordinaria para sacar ventaja de esa información. ¿Cuál título debo comprar? ¿Y si me apalanco para sacar provecho en grande? Bien puede ocurrir que durante el día me hagan una llamada al margen para cubrir un movimiento desfavorable -muy momentáneo- y me vea obligado a cubrir (cancelar) mi posición, para luego observar que efectivamente el mercado terminó donde esperaba.

Si lo anterior es verdad, también lo es para el caso de aquellos afortunados (estoy excluido) que sabían con absoluta certeza que los mercados iban a colapsar “a su tiempo”. De nada les sirvió el tener la razón a menos que hubiesen cultivado esa rarísima habilidad de saber como sacar provecho a un mercado ciertamente enloquecido.

Así concluimos que no basta saber por adelantado lo que hará un mercado (lo cual es por lo demás extremadamente difícil y de ocurrir, le ocurre a unos pocos una vez por vida y no más) sino en haber cultivado la habilidad de saber transar en los mercados financieros.

25 abril 2007

Teoría de la Opinión Contraria.





Algunos autores (1) argumentan que el transar por opinión contraria, más que una técnica, es un estado de conciencia; vaya… una afirmación casi mística!

En verdad la técnica consiste principalmente en invertir en contra de la opinión prevaleciente, siempre y cuando los mercados ofrezcan alguna señal de extremo, es decir, de agotamiento.

Puesto en un lenguaje un tanto más formal, la teoría aplica principalmente en condiciones de borde(2) , esto es, al límite de la región de los registros históricos, relativos ó absolutos. Resulta que es en esta región donde se hace más difícil emitir un criterio certero y oportuno, pues es allí donde el mercado se encuentra expandiendo el conjunto de sus posibilidades.
Los invito a revisar brevemente todo lo relativo a esta peculiar estrategia de inversión a fin de determinar su aplicabilidad.

Resulta simpático conocer que, uno de los mejores libros escrito sobre especulación, es en realidad un ensayo sobre las carreras de caballos! El libro fue escrito por Robert Bacon, un apostador profesional de las pistas y fue editado por última vez en 1975 por Ameripub Co.:



Fundamento de la TOC:

La mayoría de los inversores no están en lo correcto por lo tanto apostamos a que esta mayoría no acierte para hacer exactamente lo contrario. Si todos ganásemos en los mercados, pronto llegaríamos a un absurdo: nadie estaría interesado en trabajar en la industria ó comercio por lo tanto estas empresas desaparecerían. Entonces no habría empresas donde invertir y llegaríamos, de esta manera, a un contra-sentido. Esta sería una explicación posible para argumentar por qué, normalmente, las mayorías están equivocadas.

Si esto es así y deseamos ganarle al mercado, entonces sería lógico pensar que si hacemos lo contrario a lo que hacen todos, tendremos una mejor oportunidad de triunfo. Suena bien pero, ¿funciona en la práctica?

Veamos las opiniones de los expertos sobre la materia:
Jack Schwager, negociador de contratos de futuro nos informa: "El concepto básico dice que si una gran número de traders ha comprado un cierto contrato dado el prospecto positivo del mismo, entonces todos los participantes se encontrarán largos existiendo muy pocos que deseen comprar más; por lo que, el camino de menor resistencia del contrato, será a la baja".

Conceptualmente lo anterior es impecable. El problema surge cuando una noción se convierte en un sistema es decir, una práctica que todos utilizan.

¿Qué sucede cuando todos hacemos lo contrario a lo que hacen todos? Pues que el sistema se hace inestable y ya no puede ser empleado con éxito! Esto es justamente lo que sucede con mucho de los indicadores técnicos de frecuente uso, los cuales pierden su efectividad por el ruido introducido por la legión de traders que los utilizan.

En mercados muy agresivos como los de energía y Forex(3), el factor miedo hace que los tomadores de posiciones contrarias sean más bien escasos y las posibilidades de lucrar en tales ambientes se hacen estrechas; toma coraje y se siente vértigo en tomar allí una postura contraria.

El Instituto de Finanzas de Nueva York nos comenta al respecto:

"When everyone around you is bullish, it takes a steely nerve and an independent mind for the chance to bet the other way. To be a contrarian you must become a detached thinker and learn to be comfortable as a loner"

A este punto, el lector ya tendrá una idea bastante completa en lo que se refiere al tema planteado pero una cosa es tener la noción y otra muy distinta, intentar aplicarla. Revisemos entonces las posibilidades de aplicar la Teoría de la Opinión Contraria para nuestro beneficio.

Muchos de los que se auto-denominan "contrarios", lo que hacen es intentar contradecir al mercado, vale decir a la mayoría, basados en una noción del justi-precio(4) de los títulos ó de los índices. Pocos se percatan que simplemente están adoptando una actitud noble en el sentido de afirmar que el comportamiento del mercado tiene necesariamente que ajustarse a las leyes de oferta y demanda y/ó de la lógica. Son personas que operan desde el centro del paradigma de -inversiones por valor- concientes ó inconscientemente y al notar una desviación de lo que consideran justo; salen entonces como paladines justicieros a oponerse.

NO! Así no es! Eso no es ser un contrario. Eso es ser noble (ingenuos) ó en el mejor de los casos, se trata de una estrategia de inversión conocida como "reversion to the mean" de la cual ya tendremos oportunidad de hablar.

Para ser contrarios, debemos buscar en primer lugar un sentimiento incisivamente extremo en los mercados, de optimismo ó pesimismo y en una segunda instancia, debemos buscar y calibrar por la oportunidad de asalto, pues no es un proceso automático como ya veremos a continuación.

Algunos ejemplos ilustrativos a favor y en contra de la noción bajo estudio:

1) Cuando Alan Greenspan pronuncia el discurso del 5 de Diciembre de 1996 sobre los retos del Banco Central en una sociedad democrática, estaba seguro de que los mercados habían alcanzado unos niveles asombrosamente absurdos (“los mercados financieros están reflejando la irracional exhuberancia de los inversionistas”). Se necesitaron 4 años más para que se demostrara que estaba en lo cierto.

2) Una semana antes que empezara la segunda guerra del golfo, los mercados alcanzaron unos niveles bajos extremos. A pesar de que no había estallado la guerra, el sentimiento fue tan extremo que a partir de ese momento, los índices estuvieron recuperándose por un lapso de 6 meses.

3) En 1993-94, los Mercados del café transaban en los mercados de futuro por debajo de los precio de producción; era de esperar que esta condición fuese pasajera. Muchos traders tomamos nota de la distorsión y abrimos posiciones largas por varios meses empleando técnicas de roll-over(5). Los mercados permanecieron en esa condición por unos ocho meses y la mayoría de los especuladores perdimos inmensas fortunas al no poder financiar las posiciones por un período tan prolongado. Finalmente, en la tercera semana del mes de Junio de 1994, los futuros efectúan un "breakout"(6) alcista y el café recupera su margen de comercialización; un poco tarde! ya habíamos perdido hasta los pantalones!

La Teoría de la Opinión Contraria tiene múltiples aplicaciones y estrategias derivadas, entre ellas: los perros de Dow, todos los indicadores de extensión del análisis técnico y la teoría del cocktail de Peter Lynch entre otras muchas.

Conclusión:

Toma una buena dosis de sabiduría y un inmenso sentido de la oportunidad el saber aplicar la Teoría de la Opinión Contraria de una manera exitosa.

___________________
(1) New York Institute of Finance, Anthony Gallea & William Patalon. Contrarian Investment. "Contrarian Investment is a state of mind. Contrarians seek to invest against the opinion of the crowd when that opinion reaches an extreme".
(2) Expresión utilizada frecuentemente por físicos e ingenieros electricistas para indicar los límites de un campo eléctrico y/ó magnético.
(3) Forex ó Foreign Exchange Markets (Mercados de Divisas).
(4) Valor intrínseco que según las leyes financieras debería tener un título.
(5) Roll-over: cierre del mes actual y apertura del mes siguiente, para lograr mantener una misma posición durante varios meses hasta que sea rentable.
(6) Ruptura del patrón de comportamiento de los precios de un título ó contrato derivado.

11 febrero 2007

Burbujas Financieras y otras Locuras

El ser humano es definitivamente asombroso: cualquiera de sus irracionalidades son factibles y aún realizables, mientras exista el medio para financiarlas.

Mucho se ha escrito sobre la racionalidad de los agentes económicos. En el corazón de la teoría financiera está la idea de los mercados eficientes. De allí surge entre otras, la Teoría Moderna de Portafolio TMP y luego, como una concepción más acabada, el Modelo de Valoración de Activos Financiero ó CAPM en sus siglas en Inglés. Todo ello descansa sobre la concepción, ó para ser más precisos, el paradigma de que somos racionales. Somos racionales pues hemos colocado el hombre en la luna y además, por todo el logro tecnológico de difícil enumeración en tan pocas cuartillas.

No obstante lo anterior, el hombre también ha demostrado su enorme capacidad de ejecutar inmensas locuras colectivas y entre ellas, las burbujas financieras. Una burbuja financiera no es otra cosa que la continua y persistente exacerbación de los precios a niveles de absoluta irracionalidad. Recordemos el famoso “irracional exuberante speech” del 5 de diciembre de 1996 por el entonces Presidente de la Reserva Federal Norteamericana:

“Clearly, sustained low inflation implies less uncertainty about the future, and lower risk premiums imply higher prices of stocks and other earning assets. We can see that in the inverse relationship exhibited by price/earnings ratios and the rate of inflation in the past. But how do we know when irrational exuberance has unduly escalated asset values, which then become subject to unexpected and prolonged contractions as they have in Japan over the past decade? And how do we factor that assessment into monetary policy? We as central bankers need not be concerned if a collapsing financial asset bubble does not threaten to impair the real economy, its production, jobs, and price stability.”

A pesar de lo severo de la advertencia arriba señalada, todavía, la burbuja financiera de las “Dot Com” continuó sin descanso e incluso con mayor intensidad durante el lapso de los siguientes cuatro años.

Revisando un poco la historia, encontramos múltiples y variados casos, muchos de ellos espectaculares desde tan temprano como en el siglo XVI. Hacer un recuento de todas esas burbujas no tiene sentido a menos que logremos derivar enseñanzas de cada una de ellas. Por ejemplo, en 1688 se produce un colapso de la bolsa de Ámsterdam debido, en parte, por la especulación en empresas dedicadas al comercio con las Indias Orientales tales como la “Dutch East India Company”. De las reseñas que nos llegan del aquel lejano acontecimiento, nada hace sospechar su advenimiento tal y como lo reseñó ese mismo año un Judío Portugués, Joseph de la Vega:

“…the calm that preceded the debacle reflected a combination of plentiful credit, international security, favorable trade prospects, and good demographics, culminating in an upbeat business outlook. Positive news then arrive arrived in the form of expanded trade opportunities and the discovery of new ore bodies. Amidst the prevailing optimism, no one heeded reports of a possible negative earnings surprise.”

Buena lección para todos nosotros, quienes también pensábamos en el milagro de la “nueva economía” a finales de los noventa del siglo pasado; luego de un período de amplia abundancia y progreso, puede aparecer una debacle financiera por cualquier sorpresa.

Muchas otros desastres podríamos reseñar, pero quiero esperar para comentarles sobre la más florida y hermosa de todas ellas: la burbuja de los tulipanes ó tulipomanía de la Holanda de la década de los 1630 (siglo XVII). Podemos leer en la tulipomanía de Charles Mackay el comienzo de la pasión por esos preciosos bulbos:

“The first root planted in England were brought from Vienna in 1600. Until the year 1634 the tulip annually increased in reputation until it was deemed a proof of bad taste in any man of fortune to be without a collection of them.”

La historia de Mackay está llena de datos sobre los precios absurdos que, en especial en Holanda pero también en buena parte de Europa del Norte, se cancelaban por los más alucinantes diseños. El frenesí llegó a tal punto que personas comunes, vendían sus residencias a objeto de financiar la compra de algún bulbo, con la seguridad de obtener una ganancia segura con la cual podrían recomprar su antigua casa y además obtener dinero de sobra para seguir con la pirámide compradora. Es de hacer notar que Holanda en aquellos años tenía la supremacía, incluso sobre Inglaterra, sobre el comercio marítimo.

Sucedió que la venta de propiedades para financiar los tulipanes ya no fue suficiente para soportar la escalada en los precios y al no haber nuevos compradores, los precios se precipitaron estruendosamente, arruinando no sólo a los especuladores sino a toda una nación (Holanda) que nunca recobró sus supremacía comercial sobre la vieja Inglaterra.

De la anterior historia derivamos no solo una enseñanza sino un principio universal: cualquier locura ya sea económica, social ó política, es realizable siempre y cuando existan los recursos para financiarlo.

Luego de las conquistas del emperador Trajano, Roma (el Imperio) logró vivir de las rentas acumuladas durante decenios lo cual permitió el desarrollo del circo romano en su máxima expresión: espectáculos por casi la mitad del año calendario. Cuando ya no fue posible financiar esa locura, pues ya todos los pueblos del mundo conocido habían sido saqueados, Roma sucumbió. Igual suerte corrió la antigua Unión Soviética, con un modelo político inviable lo cual la hizo colapsar económicamente. También existen otras locuras donde el financiamiento no es sólo monetario, tal como en el delirio nazi, el cual fue financiado a costa del pueblo alemán: “Quien ama a su patria prueba ese amor sólo mediante el sacrificio que por ella está dispuesto a hacer; un patriotismo que no aspira sino al beneficio personal, no es patriotismo” (Doctrina Política del Nazismo); y el caso de otros regímenes políticos los cuales se financian con el hambre de sus pueblos.
El país dominante de nuestra era, Los Estados Unidos, también despliega desenfadadamente varias irracionalidades: el consumo por 300 millones de personas del 25% de la energía mundial. Su doble-déficit descomunal ¾ el comercial y el fiscal ¾ es hoy viable pues el mundo los financia con las transferencias de capital con el cual se logra cuadrar la balanza de pagos. Simplemente su estilo de vida no es sostenible en el tiempo; llegará el momento (espero no verlo) en que no sea posible financiar tal derroche. De lo dicho no deduzcan una postura anti-imperio, es puro sentido común.

Constaten cuando lo deseen el principio aquí enunciado y corroboren lo siguiente utilizando las subastas de los bonos del tesoro Norteamericano: si la oferta tiene buena acogida, los índices suben; por el contrario, si no se logra colocar los instrumentos de deuda ¾de financiamiento¾ el estrépito se oye a varias cuadras de la esquina de Nassau con Wall St. Si cuando vean al NYSE subir y subir a niveles asombrosos, no se sientan inclinados a pensar a la primera que no es posible: siempre es posible mientras existan los recursos para financiar esos movimientos y por ahora, parece que los hay.

24 enero 2007

La Asimetría de la Información

La “selección adversa” es un término usado en economía financiera para designar el proceso por el cual un agente económico toma una decisión equivocada, debido a asimetrías de información entre el comprador y el vendedor.

Por su parte, “asimetría de la información” se refiere al hecho de que uno de los contratantes puede estar mejor informado que su contra-parte. Es, a todo efecto práctico, imposible lograr una condición donde las masas se encuentren uniformemente informadas sobre todo tópico relevante. En este sentido, es de suponer que aquellos mejor informados tomarán mejores decisiones y en detrimento de los menos informados, quienes con toda probabilidad sufrirán pérdidas. Ahora bien, la información uniforme y simétrica tampoco es garantía de éxito, veamos por qué:

Imaginemos una situación donde dos agentes tienen exactamente la misma información (simétrica en este caso), siendo ésta fidedigna y exacta. Una empresa en el trimestre primero arroja 12 % de incremento en sus ganancias y, como reacción a esta noticia, el título sube en el mercado. En el trimestre segundo la empresa vuelve a reportar 12% de incremento sobre sus ganancias pero ahora la empresa experimenta una corrida. Qué pasó? Ah! Simplemente las expectativas hicieron daño. Seguramente se esperaba un aumento del 20% en vez de 12%. Reacciones opuesta frente a la misma pieza de información, uniforme y simétrica. Desconcertante, verdad? Todavía podemos complicar más las cosas.

El fenómeno bursátil puede agravarse en la medida en que a una pieza de información clara e inequívoca, unas personas le dan una interpretación, mientras otro grupo puede darle otro sentido bastante dispar. Por ejemplo: sale una noticia que los inventarios de Home Depot están aumentando. Para una buena parte del público, esa noticia es buena pues están convencidos que para soportar una mayor demanda, están acumulando bienes para la venta. Para la otra buena parte del público, esa noticia es fatal, pues piensa que no están vendiendo lo suficiente y de allí la acumulación de inventario. Quién tiene la razón? Para mí la respuesta correcta es que ni los unos ni los otros tiene la razón. Simplemente detrás de toda aparente “buena fuente y buena data”, se oculta un velo de ambigüedad, que nadie sino unos pocos expertos lograr descifrar.

Para la adecuada interpretación de los datos del mercado, se necesita mucho más de lo que la industria de la información suele ofrecer. Entre muchos otros mecanismos puedo citar, que si yo en lo particular tuviese información clave sobre algún aspecto del mercado, lo primero que haría es no decirlo a nadie (asimétrico en este caso) e intentar tomar ventaja para mí mismo. Por qué debo regalar lo que es oro a unos perfectos desconocidos?

20 enero 2007

La Función de Desinformación©

¿Cuál será la razón por la cual es tan difícil ganarle al mercado si existen docenas de teorías académicas, como la Teoría Moderna de Portafolio y el CAPM del laureado William Sharpe, además contamos con toda una industria de la información del análisis financiero y, como si fuera poco, la toda poderosa media que nos mantiene inundados de todo tipo de opiniones expertas? Probablemente necesitemos conjugar todo lo que ya sabemos con las nuevas teorías del siglo XXI tales como Teoría de Campo, Teoría Especulativa Heterodoxa y La Teoría de la Desinformación.

La Teoría de Campo es un área del conocimiento desarrollada en primera instancia por las ciencias físicas. Nació basado sobre la noción de “acción a distancia” del magnetismo. Luego, el Escocés James Maxwell expandió el concepto a su teoría de campos electromagnéticos como un conjunto de relaciones que expresan el comportamiento de un elemento dentro de una región ó “campo”.

Esta teoría de las ciencias físicas es susceptible de ser aplicada a los mercados financieros a objeto de describir específicamente a los mercados bursátiles. En este sentido, podemos decir que el mercado es un campo y particularmente, es un campo especulativo.

Existen distintas fuerzas positivas, negativas y neutras, operando en todo momento sobre los títulos que negocian en los mercados, es decir, en los campos especulativos. Por lo anterior, podríamos expresar al mercado como un campo vectorial de fuerzas las cuales inducen los movimientos de los diferentes títulos y del mercado en general.

Una de las funciones de este campo especulativo es la de impedir que las mayorías logren la acumulación sustancial de riqueza pues de lo contrario llegaríamos sin mucha dificultad a un contra-sentido. Si las mayorías lograsen hacerse abundantemente ricos, ya no tendría sentido trabajar 40 horas semanales en la economía real; todos nos dedicaríamos a transar en los mercados dejando de producir bienes y servicios, que es lo que le da sustento a las empresas que cotizan en estos mercado, llegando así a una verdadera contradicción. Es perfectamente comprensible que esto no puede llegar a materializarse y las veces que ha parecido que hasta el mensajero se está haciendo millonario, se han producidos grandes aterrizajes forzosos ó “crash” en los mercado.

Para soportar esta actividad podríamos argumentar que el mercado cumple una función de “despistaje” a objeto del logro de su objetivo y razón de ser, cual es la de impedir la riqueza de las masas. Más concretamente, esta función de despistaje es en realidad una función de desinformación. Esto pudiera causar sorpresa en una primera instancia, pues existe toda una industria de análisis financiero a objeto de informar qué es lo que sucede con los mercados y con los títulos que allí cotizan, sin embargo, toda esa supuesta información no es capaz de proveernos con la data clave necesaria para conseguir nuestro anhelado propósito de lucrar a manos llenas.

La función de desinformación se cumple bajo distintos, variados y sofisticados mecanismos los cuales son todos fascinantes en sí mismos. Uno de ellos parte del hecho mismo de la abundancia de la información disponible. Es tanta la data y tan abrumadora la cantidad de opiniones de sabios y profetas, que al final terminamos confundidos y sin saber la dirección cierta del índice y mucho menos de un título en particular. Otro de los mecanismos de despistaje, es el de la alternancia entre los estados de indefinición y de resolución dinámica de los mercados, el cual requeriría de una explicación bastante técnica y extensa la cual se encuentra más allá del propósito del presente tema.

Esta función de desinformación no es razón para descartar ó menospreciar todo dato proveniente del campo especulativo. Existe información muy útil que debe ser tomada en cuenta para tomar decisiones más acertadas, como por ejemplo si nos encontramos en una economía recesiva ó por el contrario, si estamos en una economía en franco proceso de expansión. Tales datos son necesarios pero no son suficientes para el logro de un objetivo de ganar, y ganar en grande. Veamos por qué.

Imaginemos que un ángel nos alerta que en cualquier día del próximo mes, el mercado subirá repentinamente por un solo día en 15% y para tomar ventaja nos sugiere abrir una cuenta de opciones y colocar un contrato de compra (call) apalancado sobre el índice en el momento apropiado. El ángel se retira sin indicarnos el día exacto. Existen decenas de razones por las cuales, con buena probabilidad, y aún teniendo este conocimiento celestial, no logremos hacernos millonarios. Por ejemplo, si colocamos el “call” apalancado el primer día hábil del próximo mes, bien puede suceder que el Señor Mercado, se lanza una baja de 5% con lo cual nuestro “call” se evaporaría con la subsiguiente “margin call” la cual no podríamos honrar, quedando de esta manera arruinados. Puede suceder también que permanezcamos vigilantes y un buen día justo en la apertura, el Señor Mercado ejecuta el alza del 15% anunciado y nosotros nos quedamos fuera. Así, podríamos señalar docenas de situaciones por las cuales, las circunstancias evitan que nos hagamos millonarios.

En resumen, aún el más increíble de los datos que podamos obtener sobre el mercado no es suficiente para asegurar el éxito, pues los mercados ejecutan consistentemente acciones evasivas y de despiste por medio de la función de desinformación para impedirnos el triunfo de nuestras codiciosas intenciones. Se debe conjugar las viejas ideas con una serie de nuevas teorías entre ellas, “Teoría y Practica de la Especulación©” (de este autor, por publicar en el idioma Inglés) para poder superar estos obstáculos. Recientemente, en este mismo blog, publicamos “El Principio Especulativo©”, pero éste es sólo el punto de partida a la mencionada teoría.


14 enero 2007

El Principio Especulativo©

Es un hecho bien estudiado por los teóricos de la economía y bien reconocido por operadores financieros que los mercados no son predecibles. Si esto es así, ¿cómo es posible delinear una teoría especulativa? ¿De qué me sirve conceptuar que el mercado hará esto ó lo otro, si éstos no responden a ninguna teoría u oráculo? ¿Es posible especular con algún éxito en los mercados? En este artículo, intentaremos dar respuesta a estas interrogantes.

En primer lugar, pensamos, que sí es posible especular en el mercado, no basado en ningún modelo financiero ó técnica de predicción ex-ante, sino basado en el Principio Especulativo.

Los mercados avanzan y retroceden siguiendo una trayectoria sinusoidal y lamentablemente no se comportan exactamente como predice la Teoría Moderna de Portafolio, ya que constantemente se rompen con los equilibrios enunciados en el CAPM(1). Al romperse los equilibrios, los mercados marcan tendencias: al alza ó a la baja. Dentro de estas tendencias, se mueven los diferentes sectores que componen los índices. En particular, el Standard & Poor 500, se conforma de 9 sectores económicos diferentes. Los movimientos relativos de estos sectores se producen principalmente por el fenómeno conocido como distribución pero siempre dentro de la pauta marcada por el agregado del mercado. Así, si un mercado es claramente alcista, lo cual queda reflejado en el indicador conocido como “Momentum”, la mayor parte de los sectores se moverán en esa misma dirección bajo el esquema de distribución antes señalado.

Un sector que no se mueva en fase con el Momentum del mercado, es un sector que definitivamente tiene problemas. La naturaleza de ese problema puede ser bien conocida ó no. No obstante, eso no es lo relevante al especulador; lo importante es conocer que hay problemas y debemos concluir que no es lo conveniente pensar en transar en ese sector y en la dirección del Momentum.

Dentro de cada sector, tenemos los diferentes títulos que se mueven principalmente en fase ó en “tandem” con su sector. Si encontramos un título que definitivamente se mueve en dirección contraria al movimiento general, es un título con problemas. Al inversionista le interesa sobremanera los detalles de cual puede ser la dificultad de la empresa. Al especulador le basta con saber que ese espécimen está en problema y no debe usarse para especular en la dirección del Momentum.

El Principio Especulativo establece que si un título no se comporta “como debería” en función a lo aquí explicado, no debe mirarse, no debe negociarse y si se había tomado posición en él, esa posición debe cubrirse, es decir, el título debe ser liquidado. No argumentamos contra la ley de gravedad. En general, no argumentamos en contra de principios. El especulador no argumenta en contra del Principio Especulativo.

Es impropio al especulador forjar ideas sobre ese título con “mal comportamiento”, por las cuales, en algún momento y basado en alguna teoría de valoración u otra, volvería a entrar en fase con el movimiento principal. Esa es la tarea del inversionista, no la del especulador. El especulador no vaticina, no predice, en una palabra, no mantiene expectativas. Esa no es su función y si lo hace es un mal especulador.

Esto parece un contra-sentido que nuestro operador no mantenga expectativas. Entonces, ¿cómo especula? El especulador no trabaja bajo el esquema “el título está por hacerlo” sino bajo el esquema “el título lo está haciendo” es decir, el especulador debe actuar estrictamente por lo que objetivamente hace un instrumento y en relación a lo que hace el mercado y sin Divergencias(2). En los mercados, no creas que algo va a suceder, mientras no esté sucediendo.

Existen diferentes indicadores y metodologías por las cuales un especulador decide entrar en acción. Este aspecto no lo cubriremos en este breve artículo. Lo que si queremos enfatizar es que al entrar finalmente en acción, su orden debe comenzar a generar ganancias. Colocamos una orden para que funcione, no para sufrir bochornos. Si una vez colocada la orden, el mercado contradice claramente nuestra especulación, el operador debe respetar por sobre cualquier concepción ó idea, el Principio Especulativo.

Mientras no se asimile el Principio Especulativo, siempre surgirán concepciones por las cuales debemos permanecer en la infamia: perdiendo dinero. Asimilando el principio expuesto, es como el especulador podrá cumplir a cabalidad con aquella vieja conseja de un legendario operador financiero: “Vendo lo que me muestre una pérdida; mantengo lo que me muestre beneficio(3)” Así pues amigos especuladores, nunca argumenten en contra del monitor.
_____________________________________________
(1) Referirse a los tres puntos de equilibrio del Capital Asset Pricing Model.
(2) Ver “Theory and Practice of Speculation”, del mismo autor del artículo.
(3) Reminiscences of a stock operator, Edwin Lefévre.

Busca en la Red

Búsqueda personalizada